×cookies

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Al interactuar con nuestra web, autorizas su uso. Más información en Política de Privacidad y Cookies.

El fin del geobloqueo aumenta las oportunidades de crecimiento para el comercio transfronterizo

Red de expertos

La aprobación el pasado mes de febrero del reglamento que pone fin al geobloqueo es un paso más hacia la libre circulación de mercancías y prestación de servicios en la eurozona. Con esta nueva regulación que se aplicará a finales del 2018, se busca que los compradores, independientemente de su país de origen, tengan los mismos derechos que los consumidores locales.

Se pretende por lo tanto acabar con todas aquellas prácticas por las que una tienda online de un determinado país, al detectar el código postal del comprador, la localización de su IP o el país que ha emitido su tarjeta de crédito, deniega los pedidos o redirecciona a los consumidores a otra versión web en la que cambian las condiciones de contratación.

Geobloqueo. Imagen.

Pero, ¿qué contempla exactamente el fin del geobloqueo?

Se prohíbe, por motivos relacionados con la nacionalidad, el lugar de residencia o de establecimiento del comprador:

  • Bloquear o limitar el acceso de los clientes a una determinada web de venta de productos o servicios. En concreto, contempla la venta online de bienes (moda, electrodomésticos y electrónica de consumo, entre otros), servicios ofrecidos por Internet (servicios de la nube o de alojamiento de datos, por ejemplo), y venta de servicios que se obtienen en el lugar donde se localiza la empresa (estancias hoteleras, eventos deportivos o entradas a espectáculos).
  • Redirigirlo, sin su consentimiento, a una versión web diferente. Aunque el usuario otorgue su consentimiento para cambiar de versión, siempre tendrá que tener disponible la opción de volver fácilmente a la interfaz inicial a la que accedió.
  • No se aplicarán condiciones generales de acceso diferentes para la compra de productos o la contratación de servicios cuando:
    • El cliente compre productos que se entreguen en un lugar de un Estado miembro en el que el comerciante ofrece servicios de entrega o los productos se recojan en una localización acordada por ambas partes.
    • Se trate de servicios online, excepto los que estén protegidos por derechos de autor como por ejemplo Netflix, Spotify o las contrataciones de retransmisiones deportivas.
    • Servicios no prestados electrónicamente que se reciben en un lugar físico en el territorio del Estado miembro. (Por ejemplo las entradas de espectáculos)

·         En cuanto a los métodos de pago, los comerciantes tienen la libertad de decidir cuáles aceptan, pero una vez determinados, no se podrá discriminar a los compradores rechazando el pago o aplicando condiciones diferentes relacionadas con la nacionalidad o lugar de residencia del comprador. En concreto, siempre que los pagos electrónicos se realicen por transferencia, adeudo domiciliado o a través de tarjeta de crédito o débito y, cuando se cumplan las normativas de seguridad contempladas en la Directiva PSD2, no se podrá rechazar el pago por la localización de la cuenta desde que la que se efectúa, el lugar de establecimiento del proveedor del medio de pago o el lugar de su emisión.

 

·         No es obligatorio enviar o facilitar la entrega del producto; es decir, la obligatoriedad afecta únicamente a la venta.

  • La normativa afectará también a todas las empresas que, a pesar de que no se establezcan en la Unión Europea, sí venden o prestan servicios en la eurozona.

·         Para garantizar el cumplimiento de la normativa, los estados miembros deberán designar uno o más organismos que aseguren que se lleva a cabo, facilitando a su vez la cooperación transfronteriza.

El bloqueo, las limitaciones de acceso o el redireccionamiento en las compras transfronterizas tendrán justificación cuando sean necesarios para cumplir con otros requisitos legales del Derecho de la Unión o con las normativas vigentes del país del comprador en el que por ejemplo esté prohibida la venta de determinados productos o servicios. Siempre será necesario explicar de forma clara las razones por las que se lleva a cabo.

Todo lo explicado anteriormente no limita la posibilidad de que puedan existir diferentes versiones de una web, dirigidas a diferentes países, y que en cada versión pueda haber distintos precios, ofertas o condiciones de contratación. Lo importante es que todos los clientes tendrán que tener la posibilidad de acceder y comprar productos en todas estas versiones, sin limitaciones o bloqueos.

¿Qué productos o servicios quedan fuera de esta regulación?

- Los servicios audiovisuales entre los que se encuentran los servicios destinados a la retransmisión de espectáculos deportivos sujetos a licencias territoriales exclusivas.

- Los contenidos sujetos a derechos de autor.

- Servicios financieros al por menor.

- Los productos o servicios adquiridos por empresas para la reventa o como base para la fabricación de otros productos finales.

Crecen las oportunidades de negocio

A pesar de los miedos que el consumidor puede tener, cuando se plantea una compra en otro país, sobre los tiempos y costes asociados a la entrega de productos, medios de pago disponibles, políticas de devolución o garantías, con el fin del geobloqueo aumentan las posibilidades de que las compras se realicen con éxito y sin incidencias, pudiendo acceder a un mercado de productos más amplio, con precios competitivos y ofertas a las que antes no podía optar.

Las empresas por su parte y, sobre todo los minoritas, ven con incertidumbre las medidas tributarias y fiscales de los diferentes países que les frenan a la hora de dar el paso para potenciar sus ventas transfronterizas.

Como prueba de que la expansión internacional ofrece una interesante oportunidad de negocio, el estudio UPS Europe Pulse of the Online ShopperTM de 2017 analiza el comportamiento de los consumidores para conocer las razones que los impulsan a comprar fuera de sus fronteras y ofrecer así pautas que las tiendas online puedan integrar en sus modelos de negocio.

Este análisis muestra cómo el ecommerce transfronterizo crece ligado a la propia evolución de los consumidores, cada día más expertos en la tecnología y en la búsqueda de ofertas en cualquier parte del mundo. Los consumidores valoran por lo tanto la búsqueda de productos a un buen precio por encima de las barreras o limitaciones que pueden suponer las fronteras. De hecho, el 70% de los consumidores europeos afirma haber comprado online a minoristas buscando un mejor precio o marcas y productos específicos no disponibles en sus países de origen.

En cuanto a los requisitos que más se tienen en cuenta para completar el proceso de compra, se valora sobre todo la seguridad ofrecida en los medios de pago y que los costes del pedido incluyan los impuestos y gastos de envío. Otros de los aspectos más tenidos en cuenta son las políticas de devolución gratuita (importantes para un 75% de los consumidores encuestados), el envío gratuito (valorado por el 71% de los participantes del estudio), que la tienda ofrezca varios métodos de pago y las garantías de cumplimiento en cuanto a la fecha de entrega del producto.

Muy relacionado con el punto anterior, el 60% de los compradores online europeos está dispuesto a esperar hasta 5 o más días cuando el envío es gratuito y, a otro 63% de los encuestados, no le importaría recibir su pedido en una ubicación alternativa al propio domicilio, si los gastos de envío son inferiores. El consumidor por lo general sí estaría dispuesto a pagarlos cuando el precio global del producto sigue siendo atractivo, a pesar de los gastos de envío.

Tras analizar aquellos puntos que el consumidor considera clave en las ventas transfronterizas y una vez planteados los cambios que implica el fin del geobloqueo en la Unión Europea, podemos concluir que caminamos hacia un mercado digital único más competitivo, donde los costes de envío de productos y los métodos de pago dejan de ser una amenaza.

En este nuevo escenario se amplían los derechos del consumidor, el mercado de las tiendas online y la confianza de los compradores y vendedores que, gracias al conjunto de normas europeas, tienen un marco común al que atenerse y sienten el respaldo que potenciará su crecimiento. A pesar de que el reglamento no se aplicará hasta finales de año y tendrá que evaluarse progresivamente para examinar el éxito de las medidas, lo que está claro es que el trabajo normativo presente y futuro se centrará en la eliminación de las fronteras en el ecommerce y la creación de un entorno en el que se eliminen las reticencias y miedos y se busque el crecimiento económico a través de nuevos mercados y oportunidades de negocio.

 

Autodiagnóstico online¿Estás preparado para utilizar mercados electrónicos?