El e-commerce en Australia está experimentado un proceso de transformación. Si bien los datos muestran un crecimiento más sostenido, la realidad para los minoristas es compleja: un aumento en los ingresos asociado al aumento de la inmigración y a la inflación oculta una reducción de las ventas per cápita. El sector se encuentra ante un escenario de cambios influido por la irrupción de la IA y las nuevas tecnologías, el peso de los actores internacionales, y un consumidor cada vez más exigente.
Este 2026 se espera que se generalice el uso de agentes de inteligencia artificial capaces de interactuar directamente con páginas web en nombre del usuario, realizando trámites y gestiones online sin que el cliente tenga que hacerlo manualmente. Por esta razón, adquirirá una mayor importancia que los retailers sean capaces de optimizar los datos de su producto para que sean más accesibles para los motores de búsquedas y los agentes de IA, en sustitución de las grandes plataformas tradicionales como Meta, TikTok y Google.
A esta evolución se suma la presión de la escalabilidad y los precios de las grandes plataformas internacionales como Amazon, Shein o Temu que han hecho cada vez más complicado sostener el modelo de venta únicamente online para los minoristas australianos. Esta presión ha llevado a la salida del mercado a empresas como Ozsale y ha contribuido a que Catch se integre bajo un conglomerado más grande.
Otro aspecto importante que se espera que cambie es la logística, puesto que la estrategia de Uberización –donde se conecta en tiempo a real a proveedores de servicios con clientes– se ha convertido en el modus operandi de la industria.
Respecto a la experiencia de pago, la tarjeta de crédito ha perdido su puesto como la opción más empleada para pagar dejando hueco al débito. Asimismo, el Buy Now Pay Later (BNPL) alcanzó en 2025 el 36% de los compradores donde destaca sobremanera PayPal Pay in 4, que captura el 50% de los usuarios de BNPL. La experiencia poscompra es muy relevante para los consumidores australiano; la tolerancia a la frustración es limitada.
Por otro lado, se prevé que los programas de fidelización transiten de un modelo centrado en descuentos y recompensas a uno basado en valor aportado al consumidor desarrollando una mayor conexión emocional con la marca.
Así como en 2025 se consolidó la tendencia de que marcas originalmente digitales dieran el salto a espacios físicos para reforzar su presencia y reconocimiento, todo apunta a que en 2026 la inteligencia artificial dejará de percibirse como una promesa tecnológica para convertirse en el eje operativo un crecimiento sostenido. La madurez de las soluciones disponibles, unida a la presión por optimizar costes y elevar la conversión, situará a la IA como un componente estructural de la estrategia comercial.
En este contexto, los retailers que logren incorporar esta agenda con métricas claras, procesos medibles y capacidad de adaptación, estarán en una posición ventajosa. No solo podrán responder mejor a las expectativas de los compradores, sino también atraer y retener demanda cualificada procedente de nuevos intermediarios: los agentes de IA que, de forma creciente, influirán y filtrarán decisiones de compra en el mercado australiano.
Fuentes:
https://www.bigcommerce.com.au/resources/reports/2025-digital-payments-cdl-report/.