La acción, coordinada por la Comisión Europea y desarrollada en todos los Estados miembros, inspeccionó millones de envíos durante varias semanas. El objetivo era evaluar el grado de conformidad de los bienes con la legislación europea en materia de seguridad, etiquetado, propiedad intelectual y fiscalidad. Los resultados confirman que el auge del comercio electrónico transfronterizo está generando importantes riesgos para los consumidores y para la recaudación fiscal.
Principales incumplimientos detectados
Entre las irregularidades más frecuentes se encuentran:
- Falta de marcado CE en productos electrónicos, juguetes y artículos que requieren certificación de seguridad.
- Ausencia de información sobre el fabricante o importador, lo que dificulta la trazabilidad y la responsabilidad legal.
- Incumplimiento de normas químicas y de seguridad en cosméticos y productos infantiles.
- Declaraciones inexactas del valor de las mercancías para eludir el pago de aranceles e IVA, lo que supone pérdidas millonarias para las arcas públicas.
Impacto y medidas en estudio
La Comisión Europea advierte que este fenómeno no solo afecta a la seguridad del consumidor, sino también a la competencia leal entre empresas. Las compañías que cumplen con la normativa se ven perjudicadas frente a operadores que introducen productos más baratos gracias a prácticas fraudulentas.
Para hacer frente a esta situación, Bruselas estudia nuevas medidas que incluyen:
- Refuerzo de la cooperación entre aduanas, plataformas digitales y autoridades de consumo.
- Obligación para los marketplaces de garantizar la conformidad de los productos vendidos a clientes europeos.
- Sanciones más severas para los operadores que incumplan la normativa.
Además, se plantea la implantación de sistemas de trazabilidad digital y controles automatizados, que permitan identificar irregularidades antes de que los productos lleguen al consumidor final.
Un reto creciente para la UE
El comercio electrónico transfronterizo ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, impulsado por la digitalización y la globalización de las cadenas de suministro. Sin embargo, esta tendencia también ha puesto de manifiesto la necesidad de adaptar los mecanismos de control y supervisión a un entorno digital cada vez más complejo.
La Comisión concluye que esta operación demuestra la urgencia de reforzar la vigilancia y la cooperación internacional para garantizar que los consumidores europeos reciban productos seguros y que las empresas compitan en igualdad de condiciones.
La acción coordinada de la UE evidencia que la conformidad regulatoria es ya un factor competitivo en el e-commerce europeo. Las empresas que invierten en seguridad del producto, trazabilidad y cumplimiento aduanero-fiscal no solo reducen riesgos, sino que ganan ventaja en confianza del consumidor y cooperación con marketplaces. En un entorno de controles más estrictos, convertir el compliance en propuesta de valor es la mejor estrategia para crecer de forma sostenible.